Cuando finalicé mis estudios de Psicología en la Universidad de Buenos Aires, sentí la necesidad de ampliar mi espectro profesional en la ciencia que investiga la causa de las enfermedades del soma y su origen.
Con toda honestidad hallé un déficit implacable en mi carrera de Psicología respecto al entendimiento y comprensión del cuerpo físico, su funcionamiento, su correlato con lo emocional, como si me faltaran materias de otra carrera… Medicina.
Decidí estudiar en el IPBA, Instituto Psicosomático de Buenos Aires, es una Asociación Civil dedicada a la enseñanza y a la orientación clínica en el campo de la Psicosomática.
La psicosomática estudia la disfunción emocional y su impacto en lo físico, llamamos psicosomático a un desequilibrio psicológico que genera determinado impacto en el cuerpo físico, cuya consecuencia principal son secuelas visibles en el organismo.
Durante esos años de formación teórica indagué el origen de las enfermedades dentro de un marco de investigación interdisciplinaria.
A través de un recorrido por las distintas vertientes psicoanalíticas, se buscaba encontrar la causa del sufrimiento físico y su correlato emocional.
Su aporte fue fundamental en mi carrera profesional, respecto a la actividad conjunta de diferentes profesionales en el área de la salud en general.
Es muy importante el estudio y la investigación en este sentido, ya que determinados en conflictos emocionales sin resolver debilitan el sistema inmunológico y pueden dar origen a enfermedades crónicas.
La depresión endógena, no diagnosticada y tratada a tiempo es un ejemplo muy claro en la incidencia y corrosión del sistema inmune.
Ya en 1930 el Dr. Edward Bach, escribe “Cúrese Usted Mismo”, estudioso de las enfermedades del cuerpo sostenía que toda enfermedad física responde a un desequilibrio emocional, y que la zona del cuerpo afectada no es casual sino “causal” y se encuentra directamente relacionada con lo no resuelto a nivel emocional.
Médico, cirujano, bacteriólogo, patólogo y homeópata, aseguraba que el estado mental podía tener un efecto directo y muy poderoso sobre la salud física.
Todos sabemos que la medicina se concentra en la resolución de las enfermedades, pero él ya sostenía en ese momento que el origen de la enfermedad no es material en sí sino emocional.
Analizándolo a la distancia E. Bach fue un médico holístico, logró ver al ser humano en su totalidad, cuerpo físico, cuerpo psíquico y entorno socio-ambiental como una unidad.
En el marco del encuadre psicoterapéutico, propongo la “prevención” como entidad principal en la detección temprana y el análisis de los conflictos emocionales no resueltos de la temprana infancia, siendo estos la causa estructural en la gestación de desequilibrios emocionales y la influencia más visible en la posterior somatización.
El estudio y el análisis de las ciencias que investigan tanto el soma como la psiquis y su conjunto son la única esperanza para lograr un mayor equilibrio y plenitud a lo largo de la vida.

Lic. Verónica Gomelsky

M.N. 23 684